El Mar

De la serie portátiles - 2008

Algunos dicen que los caracoles de mar guardan en su memoria el sonido de las olas que los vieron nacer, dando cuenta de aquella creencia que dice que es posible escuchar el mar cuando se está a kilómetros y kilómetros de distancia con sólo tener un caracol y ponerlo cerca del oído.

 

"Las cosas no son importantes porque existen, son importantes si se piensa en ellas. (…) Existimos porque alguien piensa en nosotros y no al revés."

Fernando León De Aranoa

Los caracoles de mar posibilitan un paisaje virtual, entendiendo lo virtual como algo que no necesariamente debe estar relacionado con los medios tecnológicos. Nuestra mente provocada por un mínimo de sensaciones y emociones, a través de una imagen, de olores, o del sonido, reta las probabilidades espaciales y temporales, entra y sale del pasado, de los recuerdos, mezcla imágenes, y situaciones; se desplaza por paisajes virtuales tan vívidos que nos llenan plenamente.

El caracol cuando está habitado deambula con su casa de un lado a otro, tal vez porque pertenece a un territorio tan extenso que no vale la pena fijar un lugar particular. Después, el caparazón por si sólo, con el sonido que se produce en su interior, es capaz de evocar un paisaje que se vuelve al igual que el contenedor, errático.